Cómo se prepara el Belén

El Ángel de la Navidad Vamos a pensar cómo se celebra bien la Navidad. Es como si estuviéramos preparando un belén en nuestras casas. La tradición manda “hacer el Nacimiento” a partir del día de la Purísima. Por esa razón, vayamos al cuarto de los trastos y busquemos el Belén.

 1. Ahora abramos la caja y saquemos la primera figura. Es EL ÁNGEL. A veces tiene las alas rotas, pero está cantando. El primer villancico del mundo lo cantaron los ángeles, con aquella letra “Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres que ama el Señor”. Luego han venido otros muchos villancicos anunciando la llegada de Jesús. Nosotros tenemos que preparar villancicos para Navidad. Se preparan villancicos en la Parroquia, en los coros, en las familias; en casa los cantan los mayores y los niños; esos pequeños son los ángeles que vuelven a cantar el nacimiento de Jesús.

 2. Vamos a seguir sacando figuras del cajón. Ahora salen LOS REYES MAGOS, montados en sus camellos. Siempre son bellas esas figuras, las más elegantes de todo el nacimiento. No se sabe si estos reyes eran tres ni si eran reyes. Sí se sabe que eran sabios (“magos de Oriente”) y que conocían el movimiento de las estrellas.
 Nosotros, en este tiempo podríamos convertirnos en sabios que se preparan a la Navidad leyendo libros. Por ejemplo, podemos leer el Evangelio, algún libro o alguna revista que nos hable de Jesús. Eso sí que será prepararse a la Navidad.

 3. La siguiente figura es EL PUENTE. Porque en todo nacimiento debe haber un río, aunque sea de cristal. Y en ese río hay que poner una mujer lavando la ropa.
 Esta figura representa la preparación que nosotros podemos hacer para la Navidad. No está mal que nos confesemos antes de Navidad y nos preparemos para recibir al Señor.
 Si no comulgamos en Navidad, ¿cómo podremos decir que Dios ha venido a nosotros en esas fiestas? ¿De qué me sirve que el mundo entero celebre la venida de Jesús, si él no viene a mí en estos días?

 4. Vayamos sacando figuras. Hay un molino. Y en él está EL MOLINERO CON TODA SU FAMILIA. También nosotros tenemos que celebrar estas fiestas unidos. Es una costumbre cristiana que se junten todos los miembros de la familia en esos días. Quizá durante el año no pueden estar juntos, pero en Navidad se reúnen para celebrar el nacimiento del Señor. Es una costumbre llena de sentimientos cristianos. Para eso se adorna la casa y se hace el nacimiento.

 5. Ahora les llega el turno a LOS PASTORES. Son unas figuras preciosas, donde están represen-tados los pobres, los primeros en adorar al Niño. Si nosotros abrimos nuestro corazón a los pobres, habremos hecho una hermosa Navidad.
 Cuentan que una vez había un zapatero muy bueno que recibió en sueños un aviso del cielo: “Juan, tu vida es agradable a Dios. Te anuncio que hoy el Señor Jesús te hará una visita”.
 El zapatero lleno de gozo, empezó a preparar la tienda. De repente, entró una mujer que tenía una fama pésima. Juan la recibió y charló con ella, pero pensaba: “Ay de mí si viene Jesús en este momento y me encuentra con esta pobre mujer; no podré recibirlo como es debido”. Sin embargo, Juan no le dio prisas y al fin la mujer se marchó.
 Juan pensaba: ¿Cómo será Jesús? ¿Será como el Cristo que está en la parroquia? Y cuando estaba pensando esto entraron nuevos visitantes.
  ¡Buenos días, Juan!
  -¡Ay qué susto, pensaba que erais otras personas! Veo que traes a tu pequeño. Está flaco este chico. Pasad, pasad. Toma una manzana.
 Al cabo de un rato, salieron la madre y el niño con dos pares de zapatos nuevos.
 La visita de Cristo parecía imposible; de pronto se abrió la puerta de un golpe y apareció un hombre harto de vino:
  -¿No tienes un vaso de vino? Porque tengo la garganta seca.
  -Ven, ven, siéntate. Lo que te voy a dar es agua para que remojes la comida que vamos a comer juntos.
 Los dos comieron y rieron un rato.
 Pasaron las horas, llegó el ocaso del sol, y Juan no tuvo más visitantes aquel día. Y al ir a cama, cuando se puso a rezar, se quejaba con pena: “Señor, ¿cómo es que no has venido? Yo te esperaba…” Entonces oyó una voz muy suave que le decía: “Juan, hoy te he visitado tres veces: ¡Cada vez que alguien ha llamado a tu puerta!”.

 6. Sólo falta sacar las figuras del misterio. El buey y la mula, José y María. Y el NIÑO, que está envuelto en un papel. En él, hay escrita una carta que dice así:

 “Te pido que en esta Navidad me prestes tus manos para que, con ellas, pueda seguir curando. Te pido que me prestes tus pies para que pueda seguir corriendo detrás de los alejados. Te pido tus labios para besar a los niños hambrientos de amor. Te pido tu lengua para seguir dando buenas noticias. Te pido tus ojos para mirar con ternura a la gente. Te pido tu rostro para seguir sonriendo a todos. Si me los prestas, no hace falta que te desprendas de ellos. Es muy sencillo. Utilízalos tú como si fueran míos; como si ahora te los prestara yo. Te mando un beso de amistad.
Tu amigo JESÚS”

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