¿Cómo puedo mejorar mi Parroquia?

Hoy día se espera que los feligreses se sientan como verdaderos dueños en su Parroquia. Eso significa mirar su Parroquia como algo más que un lugar donde ir a Misa. Una Parroquia es:

  • Un lugar sagrado donde lo humano y lo divino se encuentran, y todos crecen en el seguimiento de Cristo y en la amistad con Dios.
  • Un lugar fraterno donde las personas reciben alimento espiritual, acompañamiento y fortaleza, no sólo de los sacerdotes, sino también de otros miembros de la Parroquia.
  • Un hogar espiritual en el que se comparten alegrías, se recibe apoyo en los momentos tristes, se ofrece aliento para seguir en la brecha y donde se apoya a los que se sienten heridos por las pruebas de la vida.
  • Un lugar social donde hacemos nuevas amistades, se da la mano a los menos afortunados y se invita a otros a formar parte de la comunidad de creyentes que hacen todo lo posible por vivir el mensaje del Evangelio.

1. Considérate parte de la familia parroquial. Los miembros de una familia comparten una herencia y una historia. Estamos enraizados en las mismas creencias, en los mismos valores y en las  mismas tradiciones. Acogemos a los nuevos miembros con un espíritu de amor y de aceptación. No siempre estamos de acuerdo, pero nos sentimos fuertemente comprometidos con otros y con la familia en general.

2. Sé acogedor. Cada domingo nos reunimos para la celebración de la Eucaristía, es como una gran reunión familiar con personas a las que conocemos bien, poco o nada. Hemos de presentarnos a los que no conocemos, especialmente si están sentados solos. Si son nuevos en la Parroquia puedes hacer de anfitrión, presentándole a otros miembros. También podemos compartir por qué queremos a nuestra Parroquia. Observemos también nuestra comunicación no verbal. Si nos sentamos al filo del banco en el pasillo central no permitimos que otros puedan sentarse. Hemos de recordar sonreír; reconocer las habilidades, cualidades y dones de los demás crea un clima amable.

3. Usa tus dones y talentos para el bien de la Parroquia. Dios nos ha dado a cada uno dones y talentos únicos para ser compartidos. Puedes ser lector o miembro del grupo de liturgia. Puedes formar parte del grupo de oración. Si tocas un instrumento musical o cantas, el coro puede ser una forma de participar. Quizás quieras ser catequista, si te gustan los niños. Cualquier habilidad en los negocios, las finanzas, carpintería, mantenimiento de edificios… Si tu mayor don es el tiempo, puedes ser visitador de enfermos o voluntario de Cáritas. Hasta podrías tener ideas para nuevas funciones, grupos, organización o un nuevo evento. Tu entusiasmo y energía pueden ayudar a que otras personas se entusiasmen también y participen.

4. Asiste a los eventos parroquiales. Aunque la Misa es el centro y culmen de toda la vida cristiana hay otras actividades y otros eventos que pueden ayudar la espiritualidad personal y a la comunidad: formación, conferencias, grupos… Puede que no estés preparado para ir a Misa pero puedes participar a los distintos eventos que organiza la Parroquia, lo que te puede permitir conocernos.

5. Ayuda a la Parroquia en sus necesidades. Sabéis lo costoso que es mantener vuestra casa. Las Parroquias afrontamos gastos mayores y dependemos de sus miembros para cubrirlos. Pensad seriamente en el dinero que dais a la Parroquia semanal, mensual o anualmente.  Darle a la Iglesia es más que una obligación. Si reconoces que todo lo que tienes es un regalo de Dios, verás que dar generosamente para que continúe la obra de Dios en la Parroquia es parte esencial de la espiritualidad corresponsable.

6. Ora por la Parroquia. Mantén tu Parroquia, sus colaboradores y sus feligreses con tus oraciones. Rezando el Rosario, pasando tiempo en adoración, ayudando u ofreciendo cualquier sufrimiento, molestia o inconveniente por el bien de todos. Reza también por los que viven alejados de la práctica de su fe, por los que viven sin fe y por los que buscan un sentido a sus vidas. Ninguna Parroquia es perfecta, y aun las mejores Parroquias pueden mejorar. ¡Imagina si cada uno hiciese una cosita para mejorar nuestra Parroquia!

Cosas pequeñas que podemos hacer

  1. Reflexiona sobre las ideas de más arriba. Compártelas con un familiar o amigo.
  2. Ora por los enfermos y por los que sufren.
  3. Habla sobre lo bueno que va a pasar en la Parroquia.
  4. Habla con el sacerdote o con algún miembro de la Parroquia cuando estés en una situación difícil.
  5. Pregunta a algún vecino o conocido si le interesaría participar en la Parroquia.
  6. Invita a alguien que viva solo a ir a Misa con vosotros.
  7. Lleva la Hoja Parroquial  a algún enfermo o impedido
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