Somos cristianos co-responsables

Somos cristianos co-responsables

CorresponsabilidadLos feligreses deberíamos sentirnos como verdaderos dueños de la parroquia. Esto significa mirar nuestra parroquia como algo más que un lugar donde ir a Misa o donde sólo acudimos a recibir “servicios religiosos”.

Nuestra parroquia de san Pedro Poveda quiere ser:

+ Un lugar sagrado donde todos podemos crecer en el seguimiento de Jesús, aprendiendo a ser discípulos de Cristo.
+ Un espacio fraterno donde las personas recibimos alimento espiritual, acompañamiento y fortaleza, no sólo de los sacerdotes, sino también de otros miembros de la parroquia.
+ Un hogar espiritual en el que compartimos las alegrías, recibimos apoyo en los momentos tristes, nos ofrecen aliento para seguir en la brecha y donde se apoya a los que se sienten heridos por las pruebas de la vida.
+ Un ambiente social donde hacemos nuevas amistades, se da la mano a los menos afortunados y se invita a otros a formar parte de la comunidad de creyentes que hacen todo lo posible para vivir el mensaje del Evangelio.

1. Considérate parte de la familia parroquial. Los miembros de una familia comparten una herencia y una historia común. Estamos enraizados en las mismas creencias, en los mismos valores y en las mismas tradiciones. Acogemos a los nuevos miembros con un espíritu de amor y de aceptación. No siempre estamos de acuerdo, pero nos sentimos fuertemente comprometidos con los demás y con la familia en general.

2. Sé acogedor. Cada domingo nos reunimos para la celebración de la Eucaristía: es como una gran reunión familiar con personas a las que conocemos bien, poco o nada. Deberíamos presentarnos a las personas que no conocemos, especialmente si están sentadas solas. Si son nuevos en la parroquia puedes hacer de anfitrión, presentándoles a otros hermanos. También puedes compartir por qué queremos a nuestra parroquia. Observemos también nuestra comunicación no verbal: por ejemplo, si nos sentamos al filo del banco en el pasillo central, no permitimos que otros puedan sentarse. Deberíamos recordar sonreír. Por último, reconocer las habilidades, cualidades o dones de los demás crea un clima amable.

3. Usa tus dones y talentos para el bien de la parroquia. Dios nos ha dado a cada uno dones y talentos únicos para ser compartidos. Puedes prepararte como lector o ser miembro del grupo de decoración. Puedes formar parte del grupo de adoradores del Santísimo o acólitos adultos. Si tocas un instrumento musical o te gusta cantar, el coro puede ser una forma de participar. Quizás quieras ser catequistas, si te gustan los niños. Cualquier habilidad es útil y puedes compartirla en la parroquia: carpintería, jardinería, electricidad, administración, decoración, mantenimiento de instalaciones…
Si tu mayor don es el tiempo puedes ser visitador de enfermos o voluntario de Cáritas. Hasta podrías tener ideas para nuevas funciones, grupos, organización o un nuevo evento.
Tu entusiasmo y energía pueden ayudar a que otras personas se entusiasmen también y participen en la vida de la comunidad.

4. Asiste a los eventos y participa en los grupos parroquiales. Aunque la Misa es el centro y culmen de toda la vida cristiana, hay otras actividades y otros eventos que pueden animar la espiritualidad personal y la comunión: ENCUENTROS de padres/madres de niños de catequesis, Curso ALPHA, Grupos DELTA, Taller de Oración y Vida… Incluso puede que haya personas que aún no estén preparadas para ir a Misa, pero puedan participar en los eventos que organiza la parroquia, y así conocernos.

5. Ayuda a la parroquia en sus necesidades. Sabes lo costoso que es mantener tu casa: luz, agua, teléfono, limpieza, consumibles, personal… Las parroquias afrontamos gastos mayores y dependemos sólo de nuestros miembros para cubrirlos. Piensa seriamente en el dinero que dais a la parroquia. Ayudar a la Iglesia es más que una obligación. Si reconoces que todo lo que tienes es un regalo de Dios, verás que dar generosamente para que continúe la obra de Dios a través de la parroquia es parte esencial de la espiritualidad corresponsable. ¿Sabías que suscribiendo una cuota de 12,50 € al mes, te puedes desgravar en la Declaración de la Renta el 75% de lo donado? La Parroquia recibiría 150 € al año, pero a ti sólo te cuesta 37,50 € al año. ¡Infórmate!

6. Ora por la parroquia. Mantén tu parroquia, a los colaboradores y a los feligreses con tus oraciones: rezando con frecuencia, pasando tiempo en adoración, ayunando u ofreciendo cualquier sufrimiento, molestia o inconveniente por el bien de todos.
Reza también por los que viven alejados de la práctica de su fe, por los que viven sin fe y por los que buscan un sentido a sus vidas.

Ninguna parroquia es perfecta, y aun las mejores parroquias pueden mejorar. ¡Imagina si cada uno hiciéramos una cosita para mejorar nuestra parroquia!

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